Las vacaciones más caras.

Las vacaciones más caras.

Planeaste, presupuestaste, seguiste tu presupuesto… y aun así sientes culpa

Regresaste de vacaciones, hiciste las cuentas y todo salió más o menos como lo habías planeado. No descuidaste tus responsabilidades, no gastaste dinero que no tenías y tampoco abandonaste por completo tus hábitos de autocuidado. Hiciste todo bien y, sin embargo, algo se siente mal. Y como sentimos culpa, asumimos que debe existir una falta, algo habremos hecho mal, aunque no sepamos que. Pero la culpa es una experiencia emocional, no el resultado de una auditoria y no necesariamente aparece porque te hayas equivocado.

Existe un fenómeno estudiado que se llama culpa por el ocio: la incomodidad que algunas personas sentimos cuando dedicamos tiempo al descanso en vez de hacer algo productivo. También existe el dolor de pagar, una reacción emocional al gasto que puede aparecer incluso cuando estaba planeado y podíamos permitírnoslo. Al volver a la rutina, cuando además se desvanece parte del bienestar de las vacaciones, ambas sensaciones pueden intensificarse. No porque el viaje haya sido un error, sino porque el presupuesto puede autorizar el gasto sin desactivar las ideas que aprendimos sobre descansar, disfrutar y dejar de producir. La investigación ha encontrado que considerar el ocio una pérdida de tiempo disminuye nuestro disfrute y sus beneficios psicológicos (Tonietto et al., 2021), y que algunas personas experimentamos tanto malestar al gastar que terminamos usando menos dinero del que nosotras mismas queríamos permitirse (Rick, Cryder y Loewenstein, 2008).

Antes de corregir algo, entonces, podemos preguntarnos si realmente hay algo que corregir: ¿gasté más de lo acordado?, ¿descuidé una responsabilidad?, ¿hay alguna decisión que necesito reparar? Si la respuesta es no, la culpa no está señalando una falla; solamente está reaccionando a que nos permitimos disfrutar o al bajón de estar regresando a la rutina. Hablando de ser responsables, también hay mucha responsabilidad intencional y constructiva en reconocer esa incomodidad sin obedecerla, descansar, disfrutar y desconectarse es algo que algunas de nosotras necesitamos practicar un poco, y eso no tiene nada de malo.

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